La edad del medio

 

Tristes, despojados y sin molinos de viento
los lugares próximos a la felicidad
esperan los últimos Quijotes

 

Condenados en dar forma al mundo habiendo perdido la inocencia y estando bien lejos de la sabiduría, deambulamos en esta etapa de la vida buscando de ser lo más conscientes posible, poniendo termómetros y otros artefactos de medición en cada esquina, para poder tener un mínimo de sensibilidad y percepción, sobre las formas que estamos generando...

 

Mover cada paso

percibiendo la realidad
devolver nuestros gestos

como una manada de murciélagos
esperando su mismo eco

para poder ver donde estamos
...quienes somos

La conciencia de que cada paso puede ser dado en una infinidad de maneras y direcciones, hace que la inseguridad pueda llegar a destruir toda posibilidad de creación y poesía.

La inocencia ya no está para acompañarnos, mágicamente inconscientes, tomados de la mano por la vida misma... no, nadie nos tomará de la mano y no quiero pararme. No quiero esperar que la arena movediza cumpla su involuntario trabajo.

 

no

tengo que moverme,
encontrar el ritmo,
dejarnos mover y saltar de piedra en piedra,
no por buscar la vida que nos tome de la mano,
nosotros somos la vida,

sí

nosotros,
ignorantes, miedosos y presuntuosos como somos...
...somos la vida,
y la estamos descubriendo a cada paso,
descubriendo para nuestros ojos y los ojos de los demás.

 

Una incoherencia más de esta fanfarrona vida que nos da poder, justo cuando menos lo merecemos: La edad del medio... la edad en la cual sabemos que el mundo es nuestro, que la vida nos pertenece y que no hay formas que garanticen el tránsito...

miedo

como comprimir el impulso devastador de la adolescencia,
adolescencia que se prolonga cada ves más

solamente la humildad
hace buscar ahí donde hay que buscar
hace re-conocer quien te rodea

para
abandonarlo
abrazarlo
o
reverenciarlo

para
dejar que
te abandonen
que te abracen
o
que te reverencien

contactos llenos de memoria...

Porque cuando la memoria deja de llevarte de la mano
hay que buscar tu propia memoria

la vas eligiendo

en lo infinito de las formas

en lo infinito de los posibles contactos

en lo infinito de los caminos recorridos

buscando cual prolongar

un poco más