El público entra en la sala
se mueve, se sienta...

...en la luz artificial
algunas voces siguen poblando el espacio,
atrás de las bambalinas los actores respiran...

...buscan encontrarse
con ellos mismos, con sus compañeros,
con las voces desentonadas, entrando en el lugar del encuentro

Las riendas bien firmes en las manos
como para el jinete antes del disparo

las emociones palpitan silenciosas
los músculos están listos

Las luces se apagan.... todo es negro... todo es silencio....

Todo es orden y espera...
Está llegando el caos...

El encuentro.

 

En la cocina, limpiando los platos que habían quedado de la noche anterior y arreglando el lugar para que sea agradable al paso (esta semana soy yo el que se ocupa de este espacio tan complejo), estaba buscando encontrar aquel nivel de diálogo interno, para sentarme frente a la computadora y empezar a escribir el primer artículo del primer número de la primera revista de Willaldea...

Todo parecía encaminarse bien, mi cuerpo se movía y el espacio alrededor se iba acomodando, tomando esa forma ordenada, espera propicia para el nuevo evento...

Al lado, los demás aldeanos, estaban construyendo las veredas alrededor del bloque central de las casas.

Terminado de reordenar la cocina, salgo en dirección de la biblioteca llevando un mate para compartir con los demás antes de ponerme a escribir(me lo había pedido Carolina).
No llegaba a cebar el primer mate, cuando empezamos a discutir con Bruno... cemento más o cemento menos y dinero destinado para una cosa o para la otra...
Dejo el mate al piso y acompañado por la discusión... me dirijo a la biblioteca...

El orden interno se fue... la imagen idílica de la aldea también...
y yo perdido frente a la computadora totalmente vacío
.

Entra Fabio, para buscar tabaco supongo...
me pone un brazo en el hombro...
se sonríe casi sin sonido...

Vuelvo a la cocina, pasando, juego un poco con Yolanda, con Bruno nos sonreímos, como para remarcar una relación que para romperla hacen falta mucho más que unas cuantas bolsas de cemento y dinero fuera de lugar..

Preparo otro mate... Para mí esta vez.... Quiero tenerlo cerca mientras escribo... El mejor mate (pequeña travesura, en cuanto mate de la cocina), la bombilla con forma de mandolín que nos regaló un queridísimo amigo, la mejor yerba, el termo que mantiene mejor el calor....

Voy a la biblioteca por otro camino, reteniendo esa sensación de comienzo, de orden... Me siento, el ruido de cucharas de albañil y de martillos rompiendo cascote acompañan perfectamente mi estado de ánimo...

Todo está listo, empiezo a escribir...

...empieza la revista de Willaldea


texto
Guido Ripamonti
ilustraciones
Fabio Kechichian

 

 

 


ATENCIÓN

Se aconseja a los señores visitantes
no intentar encontrar, a través de estas páginas,
la ideología de Willaldea

La explicación (leer sólo en caso de necesidad)se puede encontrar en la página pensamientos aldeanos ideología-creatividad-política


 

¿
Porqué,
en este juego,
el espectador
(en cuanto espectador)
lo único
que hace con el cuerpo
es llevarlo
al teatro
?

....continúa